







Pediatría
La pediatría es la especialidad médica y es la rama de la medicina que involucra la atención médica de bebés, niños y adolescentes. El término procede del griego paidos (niño) e iatreia (curación), pero su contenido es mucho mayor que la curación de las enfermedades de los niños, ya que la pediatría estudia tanto al niño sano como al enfermo. Cronológicamente, la pediatría abarca desde el nacimiento hasta que el niño llegue a la adolescencia, normalmente hasta los 18 años incluso hay organismos internacionales que extienden la edad hasta los 21 años. Dentro de ella se distinguen varios periodos: recién nacido (0-6 días), neonato (7-29 días), lactante (lactante menor; 1-12 meses de vida, lactante mayor; 1-2 años), preescolar (3-5 años), escolar (6-12 años), puberto (13-15 años) y adolescente (16-18 años). La puericultura es una de las especialidades de la medicina. Significa «cuidado de los niños» y viene del latín puer/pueris (el niño/del niño) y cultura, «cultivo»; o sea, el arte de la crianza.[3] La odontopediatría es la rama de la odontología que estudia las afecciones de la dentición, y también de la boca asimilándolo a la estomatología, en los niños. La tendencia actual es fundir todas estas acepciones en un único término, pediatría.
La atención pediátrica siempre ha estado ligada al cuidado de las maternas durante el parto; de allí han surgido temas como la atención materno-infantil, la unidad feto-placentaria, el cuidado de la madre y el niño y el mismo concepto de perinatología. Así pues, si bien la obstetricia —en muchas partes practicada con éxito por comadronas y por médicos generales—, se viene ligando desde el siglo XX a la ginecología (una especialidad hoy conocida como Gineco-Obstetricia), en realidad está intrínsecamente ligada a la supervivencia y bienestar del producto de la concepción, es decir del niño, que es el objeto del cuidado pediátrico.
A partir del Renacimiento comienzan a considerarse las enfermedades de los niños como una actividad médica y se escriben libros de orientación más pediátrica. Durante la Edad Moderna comienzan a aparecer centros dedicados al cuidado de los niños. A partir del siglo XIX la pediatría desarrolla su base científica especialmente en Francia y Alemania, y se crean los primeros hospitales modernos en Europa y Norteamérica. La pediatría se convierte en una especialidad médica con entidad propia. En el siglo XX fue precursor de la Pediatría en España don Andrés Martínez Vargas, que en 1915 publicó su fundamental Tratado de Pediatría, obra insustituible para tener una visión clara y de conjunto de la Pediatría conocida y ejercida por sus colegas contemporáneos.
Parte del Great Ormond Street Hospital en Londres, Reino Unido, que fue el primer hospital pediátrico del mundo angloparlante Las primeras menciones a problemas médicos específicos de la infancia aparecen en el Corpus hipocrático, publicado en el siglo V a. C., y en la famosa [Enfermedad sagrada]. En estas publicaciones se trataban temas como la epilepsia infantil y los partos prematuros. Entre los siglos I y siglo IV d. C., los filósofos y médicos griegos Celso, Sorano de Éfeso, Areteo, Galeno y Oribasio, también trataron en sus obras enfermedades específicas que afectaban a los niños, como las erupciones cutáneas, la epilepsia y la meningitis. Ya Hipócrates, Aristóteles, Celso, Sorano y Galeno comprendía las diferencias en los organismos en crecimiento y maduración que requerían un trato diferente: Ex toto non sic pueri ut viri curari debent ("En general, los niños no deben ser tratados de la misma manera que los hombres"). Algunos de los vestigios más antiguos de la pediatría pueden descubrirse en la Antigua India, donde los médicos de niños se llamaban kumara bhrtya.
Aunque existían algunas obras pediátricas durante esta época, eran escasas y rara vez se publicaban debido a la falta de conocimientos en medicina pediátrica. Sushruta Samhita, un texto ayurvédico compuesto durante el siglo VI a. C., contiene el texto sobre pediatría.[8] Otro texto ayurvédico de este período es Kashyapa Samhita. Un manuscrito del siglo II d. C. del médico y ginecólogo griego Sorano de Éfeso trataba de la pediatría neonatal. Los médicos bizantinos Oribasius, Aecio de Amida, Alexander Trallianus, y Paulus Aegineta contribuyeron a este campo. Los bizantinos también construyeron brephotrophia (crêches).Los escritores del Edad de Oro del islam sirvieron de puente para la medicina grecorromana y bizantina y añadieron ideas propias, especialmente Haly Abbas, Yahya Serapion, Abulcasis, Avicena y Averroes. El filósofo y médico persa Al-Razi (865-925), a veces llamado el padre de la pediatría, publicó una monografía sobre pediatría titulada Enfermedades en los niños. También entre los primeros libros sobre pediatría se encontraba Libellus [Opusculum] de aegritudinibus et remediis infantium 1472 ("Pequeño libro sobre enfermedades infantiles y tratamiento"), del pediatra italiano Paolo Bagellardo. En secuencia vinieron Ein Regiment der Jungerkinder 1473 de Bartholomäus Metlinger, Cornelius Roelans (1450-1525) sin título Buchlein, o compendio latino, 1483, y Heinrich von Louffenburg (1391-1460) Versehung des Leibs escrito en 1429 (publicado en 1491), juntos forman los Incunables Pediátricos, cuatro grandes tratados médicos sobre fisiología y patología infantil.
Aunque cada vez se disponía de más información sobre las enfermedades infantiles, había pocas pruebas de que los niños recibieran el mismo tipo de atención médica que los adultos. Fue durante los siglos XVII y XVIII cuando los expertos médicos empezaron a ofrecer atención especializada a los niños. El médico sueco Nils Rosén von Rosenstein (1706-1773) es considerado el fundador de la pediatría moderna como especialidad médica, mientras que su obra The diseases of children, and their remedies (1764) se considera "el primer libro de texto moderno sobre el tema". Sin embargo, no fue hasta el siglo XIX cuando los profesionales médicos reconocieron la pediatría como un campo independiente de la medicina. Las primeras publicaciones específicas sobre pediatría aparecieron entre las décadas de 1790 y 1920.
Neonato
El neonato (del latín neonatus) o recién nacido es aquel bebé que se encuentra en sus primeras semanas de vida, pudiéndose concretar en los 28 días, o menos, siguientes a su nacimiento, bien sea por parto o por cesárea. La definición de este período es importante porque representa una etapa muy corta de la vida; sin embargo, en ella suceden cambios muy lentos que pueden derivar en consecuencias importantes para el resto de la vida del recién nacido. El concepto se ajusta tanto a los nacidos prematuramente, como a término y a postérmino. Durante los primeros 40 días de vida, se pueden descubrir la mayoría de los defectos congénitos y genéticos. No todas las anomalías genéticas se manifiestan por su clínica en el momento del nacimiento, pero con el manejo adecuado, se pueden descubrir, prevenir y tratar gran parte de las enfermedades del nuevo ser humano.
El recién nacido puede presentar aspectos muy diferentes atendiendo a numerosos factores propios, de su madre o del periodo gestacional. Por otra parte, existen numerosos fenómenos transicionales, derivados de la adaptación del neonato al nuevo entorno en el que se desenvuelve. Este hecho conlleva una serie de cambios, la mayoría predecibles, que establecen la norma del desarrollo y crecimiento infantil.
Tras el nacimiento, se llevan a cabo una serie de pruebas cuya función es determinar el estado de salud del recién nacido, diferenciando variantes de normalidad y fenómenos temporales de signos clínicos de enfermedad, y realizar un cribado para detectar, tratar y seguir neonatos de riesgo. Debemos tener en cuenta que un neonato tiene características funcionales diferentes (temperatura, presión arterial, frecuencia cardíaca y frecuencia respiratoria).
Se pretende valorar la correcta adaptación del recién nacido a su nuevo entorno. Para ello se realizan las siguientes acciones: Es el momento adecuado para observar malformaciones mayores. Test de Apgar: mediante sencillos parámetros cardiovasculares y neurológicos puntúa de 0 a 10 el estado del neonato. Se considera un neonato sano al que puntúa por encima de 8, aunque una puntuación de 10 no es muy frecuente. Es habitual realizar esta prueba al minuto, a los tres minutos y a los cinco minutos.
La puntuación de Apgar es aplicable a neonatos nacidos por cesárea, parto vaginal con y sin anestesia epidural. Valoración de la edad gestacional: trata de comprobar si se ajusta a la proporcionada por el obstetra basándose en la fecha de última regla y las ecografías gestacionales. Para ello, se utilizan habitualmente dos herramientas:
Test de Usher: es un examen que valora los pliegues plantares, el pabellón auricular, el pelo, el nódulo mamario y los genitales. Mediante el uso de puntuaciones, establece tres grupos de neonatos: aquellos nacidos con menos de 36 semanas de gestación; de 36 a 38 semanas; y más de 38 semanas de gestación. Test de Ballard: es un examen completo que evalúa numerosos parámetros de la madurez física y neuromuscular. La puntuación aumenta de 5 en 5 decenas desde 10 hasta 50, con equivalencias de edad gestacional de 20 a 44 semanas en grupos de dos.
